JOHANN WOLFGANG VON GOETHE



Alemania, 1749

SECRETO

Son los ojos de la amada
pasmo cierto de las gentes;
yo, que todo lo conozco,
sé muy bien lo que me advierten.
Dicen ellos: -A este adoro,
a este sólo, a nadie más;
cesen pues, oh buenas gentes,
vuestro pasmo, vuestro afán.
Sí, con brillo poderoso
resplandecen en redor;
y es que quieren anunciarme
la hora dulce del amor.

Versión de Otto de Greiff

SONETO

¿Qué decís y qué hacéis, niña mía?
¿En qué soñáis? ¿Pensáis acaso en mí?
¿Acaso no os preocupa mi desmayo,
y este penar por vos que me envenena?
Por vuestro amor mi corazón se agita
y ante mis ojos yo os veo sin cesar,
ausente os escucho y aun os oigo,
y sólo vuestro amor suena en mi pensamiento.
Siempre están vuestros ojos, vuestras gracias
y encantos
en mí grabadas y también los lugares
donde os viera danzar, leer y hablar.
Os tengo como mía, y si yo no soy mío,
vos sois la sola que en mi pecho respira,

mi ojo, mi sangre, mi desgracia y mi bien.


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