JORGE MEDINA VIDAL


 Montevideo-Uruguay, 1925-2008



SITUACIÓN  ANÓMALA

Amar es vivir despreocupado. Punto.
Es una posibilidad que debió ser jueves o explosión
o sonido de una guitarra que el luthier
nunca se atrevió a construir. Punto.
Situación anómala que todos confunden con Felicidad
y se enorgullecen al descubrirla entre sus amistades.
Puede ser un gato que en las estrecheces de los
hogares modernos repasa las masacres
de sus abuelas ENTRE LOS HELECHOS GIGANTES
Y LOS DINOSAURIOS.
Siempre está perdido en el sueño próximo
al delta pantanoso.
Basta que toque un rayo de luz en su plumaje
para que surja Amor,
como una novia etíope de su blanca litera.
Los raquíticos no saben del amor.
Entonces sí, corresponde: Punto.



HISTORIA DE AMOR

Para brillar con idéntica luz los amantes se encierran,
porque no saben si el mundo ha terminado
su destino de lluvias y de niños,
o si el mundo es un No opuesto a la integridad
de sus deseos,
o si el mundo no existe y entonces conviene
apartarse de la nada.
No son el hombre y la muchacha nocturna
que buscan sótanos húmedos y oscuros para entrar y salir
furiosamente. La fruta caída entre los desperdicios
es tan sólo el memento de un estío pasado,
y de una tierra fabulosa
como las entrañas de un toro.
Pero el amor hace que los amantes sean vicarios
de potencias altísimas,
que los mueve a la ira y a romper la pepita de los gameros
ávidos de unidad,
a pisarlos después con asco
porque abren la senda a los números infinitos.
Los amantes necesitan encerrarse,
y cada uno de ellos, que se aman tanto,
cuando se encuentran solos en una ola o en un palacio
-penetrado de silencio- donde ninguna mano
puede violar la intimidad fastuosa,
comienzan a descubrir el tórax, su cintura,
la risa, la cabellera criada entre delicias
y se lamentan.
Sí, pide la historia del amor
el llanto. La risa cumo un grito retorna
a la garganta
y el gracioso la escucha sobrecogido
y ríe, sigue riendo ante su noche.
Qué ver sino los labios unidos. Luces idénticas
que poco a poco dejan de ser lo totalmente otro,
y en el cabello, en la cintura, sienten
que allá infinito
arroyo bajo el valle
nada lo asible puro de la amada.
¿Adónde has visto luego que fueran los amantes?
¿Se apartan y mientras uno habla
el otro llora?
O se dedican a la muerte
en ese día en que pensaron: ?Las mariposas vuelan para nosotros?.
¿Quieren burlarse del insigne fracaso?
Es por eso reconfortante saber que todavía se muere la juventud,
no llegados aquí, a la precisa madrugada,
preparada, en que el hastío los deja cínicos
o rompe el vuelo de su pensamiento.
Felices los necios y los sabios,
los engañados totalmente
que mueren en la fe primitiva
y los que arengan con la conciencia de un gran fraude,
mirando más, mirando más.



LA VIDA YA DA SU OLOR

No sé por qué destino moriré esta mañana
cuando todo esté virgen y el sol apenas llega. 
La hiedra siente el rudo abanico del Este, 
y el mar es todavía un posible misterio. 

Ya no soy necesario. El día que mi infancia 
fue un furor de aventuras 
quedé mudo en la orilla. 
Se han quebrado en la espuma 
y los restos prosiguen su pálido reflejo 
delante del abismo. 

Llevo una mano roja para siempre en mi espalda 
y entregado a las horas desando mi camino. 
Puedo morir sin causas también esta mañana, 
como ocurre en silencio la muerte del anciano, 
debajo de un arbusto al borde de un camino, 
mientras el río pasa. 

Esta noche, más tarde, 
cuando ya todo sea de nuevo un limo oscuro 
que el tiempo arrastra al vasto refugio 
de las sombras, 
conoceré mi tumba: 
las tres paredes negras y la otra brillante, 
el techo sin estrellas ni pájaros 
y el aire, 
una forma nocturna caída sobre el piso. 

Ni un deseo, ni un gesto, me moveré indeciso 
por la frágil canoa donde ayer me detuve 
para vivir de nuevo los aires que me rozan. 
He de hacer las tinieblas en mi breve dominio, 
yo el padre de mi carne reposaré a mi lado, 
me reflejo en mis ojos, 
y el viento en los jardines 
recordará en silencio que muero, 
y eso es todo. 

Jorge Medina Vidal 
Del libro "Cinco sitios de poesía"



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2 comentarios:

  1. Lamentablemente se leé a una Juana que es cursi y no a éste poeta , cuyos poemas contienen meditaciones filosóficas

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    1. Deberías pensar antes de opinar, no se puede de catalogar de cursi la poesía de una grande de América como lo fue Juana de Ibarbourou. O hablas de otra Juana?

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