JOSÉ ALONSO Y TRELLES


Ribadeo-España, 1857 – Montevideo - Uruguay, 1924



DE LA LUCHA

No rempuje compañero,

‘jue pucha ni que anduviera
con dolor en la bastera
juyendo del entrevero.
Más despacito, aparcero,
que hay piedras en el camino,
¡pucha pueblero ladino!
cuando menos se afigura
que pretendo alguna achura
de las que le han oferta’o.

Deme por elimina’o
del montón de pretendientes
que se han afila’o los dientes
pa’ prendérsele al asa’o.
Yo no preciso aboga’o
ni migas del presupuesto,
porque no ando del cabresto
de ningún alto manate,
a mí no me ceba el mate
ningún negrito mima’o.

El que es ternero y no bala
anda asusta’o y en cuclillas,
pa’ él no son las amarillas
de las burras del esta’o,
pa’ él es el duro reca’o
y el Réminton y la lanza
y la bala que lo alcanza
pa’ que algunos como usté’
venga a contarle después,
historias de degolla’os.

Pero yo soy más porfia’o
que gallo comiendo tripa,
cuando el trabuco se engripa
lo mesmo sigue carga’o.
Más despacito, cuña’o,
pa’ qué quiero yo ese hueso,
puede ir repartiendo el queso
con otros que se lo coman,
yo en el bajo y en la loma,
siempre anduve bien monta’o.

(1971)


BARRANCA ABAJO

Dicen que un criollo altanero
Ronda de noche tu choza...
No salgás ni aunque háiga luna,
¡Pisá derecho, morocha!
Cuentan que es gáucho ladino
Que los corazones roba,
Y que se jata e yevarlos
Prendidos de las yoronas...
¡Quiera Dios no quede el suyo
Como guacho atáo e soga
Lo que sienta el calorcito
De tus gracias tentadoras!
Vos, con esos ojos lindos,
Que son dos degas filosas,
Amagá p 'atropeyarlo,
Pero no avancés ni en broma;
Porque cuenta una chiniya,
Que tuvo con él su historia,
Que es como luz p'arrimarse
Cuantito le aflojan piola...
. . . . . . . . . . . . . .
Sin mostrártele mezquina
No la hechés de generosa,
Que la sé trái al jagüel
La hacienda más ariscona.
Querendona de a ratitos,
Y de a ratos desdeñosa,
Haciéndolo arder en celos
Si a las güenas no se doma.
Cuando el hombre se t'entriegue
Manso de manos y boca,
Querélo con tuita el alma
Y entregátele vos toda,
Que la vieja, que te asusta
Con Mandinga, es sabedora
De que por amar ansina
Dios salvó a ala Pecadora...
. . . . . . . . . . . . . .
Y a más, que ni en el infierno
Hay pena más grande y honda,
Que la de ir yamando a un alma
Y ver que esa alma está sorda!...

1920.


FRUTA DEL TIEMPO

-¡Vamos, viejo?
-No voy, no voy hermano.
Ando medio pesáo de la cabeza,
Y cuando estoy ansina, hasta una broma
Se me hace que es ofensa...
Vaya no más usté; pa mi no tienen
Ni un poquito de gracia las carreras
Dende aquella ocasión en que el cacique,
Que dentraba en la penca,
Me retó como a un negro en el camino
Por no sé qué zoncera...,
Me retó porque tráiba
Consigo toda la perrada hambrienta,
¡La perrada baguala que en el gáucho
Ve el pan que no se vende en esta tierra!...
Vaya no más usté; yo ya soy viejo
Y a gatitas me quedan
Las posturas... y el alma que no afloja
Ni a náides en el mundo se le duebla.
¿Pa qué vi a dir? Pa que cualquier milico-
¡Un guacho que recién largó la teta!-
Me peche el macarrón, o le acomode
La culata del máuse en la cabeza?
No porque una ocasión me haiga hechgo el chancho
Ví' aguantar los rezongos de una trompeta;
¡Que hasta gana e mojar me dentra a veces,
Aunque a gatas arrastro la osamenta!
Déje no más, déje no más que el viejo
Se quede en sus taperas,
Viendo pasar por las cuchiyas verdes,
Las alegres visiones con que aún sueña;
Que no sepa ese ombú donde ha colgado
Su guitarra sin cuerdas,
Ande otro tiempo recostó su lanza,
Al volver vencedora la guerra,
Que al que jamás ha conocido el miedo
Lo retó en las carreras,
Un comisario de esos de bombiya
Que no se anda con güeltas
Pa atracarnos el código a los gáuchos:
"El pan que no se vende de esta tierra".

1899

No hay comentarios:

Publicar un comentario